Masaru Emoto
Emisario de las Aguas
Lo que vengo diciendo los últimos 20 años es que EL AGUA CONSERVA LA MEMORIA y si esto fuera considerado con sentido común en el mundo científico, creo que la comprensión de los mecanismos que producen terremotos sería más profunda. Realmente deseo y pido a los sismólogos del mundo, que por favor estudien el tema: agua / terremoto.
Lo que estuve diciendo por más de 20 años es que EL AGUA RETIENE INFORMACION, y la información que más afecta al agua está en la mente de la gente. Funciona como si el agua fuera un espejo del corazón. Creo que un terremoto ocurre cuando hay diferencia en el nivel de energía del agua en las fallas. A mayor disparidad, más fuerte será el terremoto.
Los terremotos ocurrieron en lugares de baja energía, tanto la energía de la población como la energía económica. Una manera de aliviar la situación de Haití es enviando dinero – ya que el dinero tiene las mismas propiedades que el agua. El terremoto ocurrió porque el nivel vibratorio del agua era muy bajo.
Otra cosa que se puede hacer es enviar plegarias y pensamientos de AMOR Y GRATITUD a la gente y al agua de Haití. Tal como reporte en mis experimentos con el agua en mis libros “MENSAJE DEL AGUA” y “MENSAJE ESCONDIDO EN EL AGUA”, nuestras intenciones y pensamientos llegan a lugares sin considerar la distancia. En este momento, debido al tremendo caos luego de un temblor tan fuerte, el agua en Haití debe lucir terrible en cuanto a sus cristales. La situación que se prevé a raíz de esto es desastrosa; de modo que una forma de ayudar, es enviando pensamientos de AMOR Y GRATITUD a las aguas de Haití
Por favor escriban AMOR Y GRATITUD A LAS AGUAS DE HAITI, y péguenlo en una botella de vidrio transparente, con la inscripción mirando hacia adentro, al agua y cada día – en lo posible a la mañana y a la noche –envíen su mensaje de amor y gratitud al agua. Las palabras AMOR y GRATITUD crean los cristales de agua más hermosos. Según mi propia experiencia, es la vibración que mejora la inmunidad a los niveles más altos. El agua está conectada a todas las aguas, de modo que si se ofrecen pensamientos de amor y gratitud al agua de la botella, llegara a las aguas de Haití al instante.
Da miedo pensar en la cantidad de desastres que han de ocurrir, y los
terremotos que han de suceder sin aviso. Es imprescindible que enviemos
nuestro mensaje de AMOR Y GRATITUD a las aguas subterráneas de estos 120 lugares en el mundo que se sabe tienen fallas activas alrededor del mundo, de modo que esas fallas activas se mantengan en calma por más tiempo.
No es casualidad que ocurran estas cosas en un país como Chile, considerando que allí la minería contaminante, hace daño desde la época de la colonia hasta ahora, pero mucho más todavía en el último tiempo; debido a que se trabaja con minerales de baja ley, o sea, que deben que moler montañas
enteras para luego lixiviar en los diques de cola, donde no por casualidad
utilizan millones de litros de agua de manantial por hora.
Dicho de otro modo, el egoísmo humano y la avaricia resultante, profanan pureza de los glaciares con el pensamiento materialista, siendo esto
demostrable desde la Física Quántica. La verdad, que es para meditarlo;
calculen que se gasta y contamina a razón de unos 33.000 litros por minuto
en la Alhumbrera, equivalente a 1.980.000 litros de agua por hora; cuando la
tecnología actual, podría permitirle al hombre filtrar las aguas servidas y
desdoblar de sus moléculas el hidrógeno (gas carburante) del oxígeno (gas
comburente) y mover con cero contaminación, todos los motores que se nos
ocurra, emanando del caño de escape simplemente, vapor de agua. Pero
utilizamos la mente al revés y este es el resultado
martes, 30 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
NO PODEMOS?
Cuando yo era chico me encantaba los circos y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.
También a mi como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente. Qué lo mantenía entonces?. Porqué no huía?
Cuando tenía cinco o seis años todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro o a algún adulto por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia. Si está amaestrado... Porqué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se había hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio para encontrar la respuesta.
"El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía...
Hasta que un día (terrible día para su historia) el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante, enorme y poderoso, no escapa... ¡Porque CREE QUE NO PUEDE!
El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sentía poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
JAMÁS...JAMÁS...intentó poner a prueba su fuerza otra vez.
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "NO PODEMOS" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.
Grabamos en nuestro recuerdo: NO PUEDO, NO PUEDO Y NO PODRÉ NUNCA... Crecimos portando este mensaje que nos impusieron o impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
La única manera de saber, es intentar de nuevo, poniendo en el intento ¡TODO TU CORAZÓN!
También a mi como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente. Qué lo mantenía entonces?. Porqué no huía?
Cuando tenía cinco o seis años todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro o a algún adulto por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia. Si está amaestrado... Porqué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se había hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio para encontrar la respuesta.
"El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía...
Hasta que un día (terrible día para su historia) el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante, enorme y poderoso, no escapa... ¡Porque CREE QUE NO PUEDE!
El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sentía poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
JAMÁS...JAMÁS...intentó poner a prueba su fuerza otra vez.
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "NO PODEMOS" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.
Grabamos en nuestro recuerdo: NO PUEDO, NO PUEDO Y NO PODRÉ NUNCA... Crecimos portando este mensaje que nos impusieron o impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
La única manera de saber, es intentar de nuevo, poniendo en el intento ¡TODO TU CORAZÓN!
jueves, 11 de marzo de 2010
Interesante lectura para aplicar a la vida y al trabajo.
Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas.
Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro.
Mientras más lejos iban los pescadores más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado.
Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.
Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros.
Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco y no les gustaba el congelado, que, por lo tanto, se tenían que vender más barato.
Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces.
Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.
Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos.
Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco ...
y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?
Y ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?
Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?
(Mientras piensas en la solución.... Lee lo que sigue):
Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Así que solo se relaja.
Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla.
Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50:
"Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente" .
Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes,
pero ahora ponen también un tiburón pequeño! Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos.
¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!
Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.
Así que, invita un tiburón a tu tanque, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.
Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!!
Y si ya los encuentras en el tanque, déjalos que se muerdan entre si, que no te asusten sus dientes ni sus trampas...tu sigue alerta, pero siempre "fresco".
Siempre habrá tiburones a donde vayas...
Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro.
Mientras más lejos iban los pescadores más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado.
Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.
Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros.
Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco y no les gustaba el congelado, que, por lo tanto, se tenían que vender más barato.
Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces.
Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.
Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos.
Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco ...
y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?
Y ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?
Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?
(Mientras piensas en la solución.... Lee lo que sigue):
Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Así que solo se relaja.
Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla.
Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50:
"Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente" .
Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes,
pero ahora ponen también un tiburón pequeño! Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos.
¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!
Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.
Así que, invita un tiburón a tu tanque, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.
Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!!
Y si ya los encuentras en el tanque, déjalos que se muerdan entre si, que no te asusten sus dientes ni sus trampas...tu sigue alerta, pero siempre "fresco".
Siempre habrá tiburones a donde vayas...
viernes, 26 de febrero de 2010
Un maestro que salió a enseñar la Paz
Había una vez un maestro que decidió recorrer el mundo para enseñar la Paz.
Así que sanó a todo enfermo que le salió al paso –aunque sin experimentar Paz.
Libró a los endemoniados de sus demonios –pero sin comprender qué diablos era la Paz.
Caminó sobre mares y ríos, apaciguó tormentas –pero ningún milagro calmó las agitadas aguas de su Alma ni le ayudó a hallar la senda de la Paz.
Convirtió agua en vino, mirra en oro, oro en mirra –sin saber cómo transformar su angustia en Paz.
Un día, tras muchos afanes, llegó a la siguiente conclusión:
“¡En mi vida no hallo el milagro de la Paz!”.
Entonces, el sanador no sanado recordó las palabras de su Salvador personal, un mago que lo había curado años atrás de su soledad y cuyo nombre no sabía ni recordaba:
“Detrás de cada milagro hay una ilusión… ¡y cada uno de nosotros es un milagro!”.
De lo cual dedujo el maestro:
“La Paz se esconde justo detrás de cada milagro, en el centro de toda ilusión: unos y otros deben ser dejados atrás, para que lo inexpresable pueda al fin ser expresado”.
Así que un día dejó de lado el anhelo de aprender qué era la Paz.
Dejó de lado todo anhelo de aprender –pues, ¿qué más podía aprender alguien que era capaz de sosegar tifones, sanar enfermos con un toque de sus manos y transformar la bosta de vaca en oro?
También dejó de hacer milagros.
Dejó de hacer. ¡Hasta dejó de dejar!
Y en ese instante… ¡empezó a Ser! Y en el Ser ya no había necesidad de ilusiones ni milagros.
En el Ser sobraba el hacer. Y así –al fin- halló la Paz.
La Paz estaba allí –donde no había ningún allí.
La Paz transcurría en un instante exento del más mínimo instante.
La Paz se podía aprender… ¡pero no se podía transmitir a otros!
Sin embargo, y tal como le mostraba su propia experiencia, la única forma de aprender la Paz era enseñándola: pues ésa era la máxima expresión de Amor de la que era capaz un ser humano hacia sí mismo.
Porque amar al prójimo cada segundo del día es la única manera de despejar los obstáculos que nos separan del Amor hacia nosotros mismos…
Así, continuó enseñando lo in enseñable: vertió –sin reservas- ese infinito caudal de Amor que manaba de sí mismo; sació la sed del sediento, devolvió la salud al desahuciado… ¡y siguió haciendo esos milagros que tanto entretenían e ilusionaban a sus semejantes!
Así que sanó a todo enfermo que le salió al paso –aunque sin experimentar Paz.
Libró a los endemoniados de sus demonios –pero sin comprender qué diablos era la Paz.
Caminó sobre mares y ríos, apaciguó tormentas –pero ningún milagro calmó las agitadas aguas de su Alma ni le ayudó a hallar la senda de la Paz.
Convirtió agua en vino, mirra en oro, oro en mirra –sin saber cómo transformar su angustia en Paz.
Un día, tras muchos afanes, llegó a la siguiente conclusión:
“¡En mi vida no hallo el milagro de la Paz!”.
Entonces, el sanador no sanado recordó las palabras de su Salvador personal, un mago que lo había curado años atrás de su soledad y cuyo nombre no sabía ni recordaba:
“Detrás de cada milagro hay una ilusión… ¡y cada uno de nosotros es un milagro!”.
De lo cual dedujo el maestro:
“La Paz se esconde justo detrás de cada milagro, en el centro de toda ilusión: unos y otros deben ser dejados atrás, para que lo inexpresable pueda al fin ser expresado”.
Así que un día dejó de lado el anhelo de aprender qué era la Paz.
Dejó de lado todo anhelo de aprender –pues, ¿qué más podía aprender alguien que era capaz de sosegar tifones, sanar enfermos con un toque de sus manos y transformar la bosta de vaca en oro?
También dejó de hacer milagros.
Dejó de hacer. ¡Hasta dejó de dejar!
Y en ese instante… ¡empezó a Ser! Y en el Ser ya no había necesidad de ilusiones ni milagros.
En el Ser sobraba el hacer. Y así –al fin- halló la Paz.
La Paz estaba allí –donde no había ningún allí.
La Paz transcurría en un instante exento del más mínimo instante.
La Paz se podía aprender… ¡pero no se podía transmitir a otros!
Sin embargo, y tal como le mostraba su propia experiencia, la única forma de aprender la Paz era enseñándola: pues ésa era la máxima expresión de Amor de la que era capaz un ser humano hacia sí mismo.
Porque amar al prójimo cada segundo del día es la única manera de despejar los obstáculos que nos separan del Amor hacia nosotros mismos…
Así, continuó enseñando lo in enseñable: vertió –sin reservas- ese infinito caudal de Amor que manaba de sí mismo; sació la sed del sediento, devolvió la salud al desahuciado… ¡y siguió haciendo esos milagros que tanto entretenían e ilusionaban a sus semejantes!
martes, 23 de febrero de 2010
EL SALTO
La existencia aparente de un ser humano es muy diferente de su realidad más íntima. Mientras la vida exterior generalmente se teje de apegos, posesiones e incomprensiones, además de inercia en diversos grados, la vida profunda se inunda de paz y de armonía. De ella emerge la claridad, la acción inteligente y la libertad de un amor impersonal que todo lo abarca.
Al escalar una montaña en dirección a la cima buscando nuevos horizontes, más amplios, muchas veces la persona se distrae e incursiona por senderos paralelos. Esto se debe a su comprensíón aún inmadura de la vida, a su percepción superficial. Sin embargo, después de haber llegado a determinado nivel, al encontrarse frente al abismo que separa la vida común de la vida trascendente, tiene que transponerlo. La impulsa únicamente la certeza interior de que debe proseguir. Ahora, sin apoyos ni indicaciones externas acerca de lo que encontrará del otro lado, debe saltar.
Cuando se da cuenta del valor de dar ese salto, un nuevo poder emerge del interior de su ser, un poder que devela los secretos del camino. Entonces ve que el pasado fue nada más que una preparación para la magnanimidad de lo que comienza a vivir. Y con más pureza irradiará la luz de los Mundos Internos sobre todo lo que lo rodea en los planos materiales de la existencia.
Hoy, más que nunca, hace falta ese descubrimiento, ese sagrado Servicio.
Al escalar una montaña en dirección a la cima buscando nuevos horizontes, más amplios, muchas veces la persona se distrae e incursiona por senderos paralelos. Esto se debe a su comprensíón aún inmadura de la vida, a su percepción superficial. Sin embargo, después de haber llegado a determinado nivel, al encontrarse frente al abismo que separa la vida común de la vida trascendente, tiene que transponerlo. La impulsa únicamente la certeza interior de que debe proseguir. Ahora, sin apoyos ni indicaciones externas acerca de lo que encontrará del otro lado, debe saltar.
Cuando se da cuenta del valor de dar ese salto, un nuevo poder emerge del interior de su ser, un poder que devela los secretos del camino. Entonces ve que el pasado fue nada más que una preparación para la magnanimidad de lo que comienza a vivir. Y con más pureza irradiará la luz de los Mundos Internos sobre todo lo que lo rodea en los planos materiales de la existencia.
Hoy, más que nunca, hace falta ese descubrimiento, ese sagrado Servicio.
jueves, 11 de febrero de 2010
LA MARGINALIDAD SE LLEVA POR DENTRO
Cuando uno es pobre como yo, pero se siente rico, jamás podrá llegar a ser miserable ni marginal.
Aunque parezca raro, la marginalidad no siempre está asociada a no tener dinero, es simplemente un fenómeno detestable que se lleva mas en el cerebro que en el bolsillo.
Conozco colegas pobres que a punta de talento, optimismo y curiosidad por la vida, son más millonarios que la nieta de Aristóteles Onassis.
La buena vida está sobre todo llena de la energía que produce el amor por las cosas sencillas, pero hermosas.
Para ser millonario siendo pobre, sólo debemos pensar que dentro de nosotros vive un gigante capaz de hacer todo lo que nos proponemos. Si acaso no logra conseguirlo todo de un tiro, no importa, haga todos los días un pedacito de ese todo que usted quiere lograr.
Siéntase grande y poderoso ante cualquier circunstancia por más adversa que ésta sea y aunque suene como un consejo esotérico, no olvide que lo más difícil, qué era nacer, ya lo logró; lo demás es totalmente gratis, tanto como lo es ser inmensamente rico siendo muy pobre no teniendo dinero.
Es muy fácil ser millonario, por ejemplo, cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo humilde que éste sea) con cariño y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un mantelito bien limpiecito. Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas. Recoja de la calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su mesa, comparta su comida, por más poquita que sea, con la persona que usted más ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: "Buen provecho", ría y coma pan tostado caliente, ya que el pan da la sensación de poseer más de lo que se tiene y tal vez así sea.
Si va a salir de casa, piense en lo afortunado que es al tener vecinos tan simpáticos, no importa que eso sea embuste, lo importante es que usted pueda sentir que ellos son simpáticos.
No vea el basurero, ni los huecos que están en la calle, fíjese más bien en la cantidad de hermosos y frondosos árboles que hay a su alrededor y en los felices niños que juegan junto a ellos.
No sea tacaño, amigo! Eso es muy feo, mientras más tacaño se es, más pobres y miserables vamos a ser, así que exagere regalando. Seguramente, aún haciéndolo, estará dando poco.
Enamórese aunque no le hagan caso, porque cuando la gente se enamora siempre se pone bonita y se comporta como si todo lo tuviera.
Toda desgracia es pasajera, no se entierre en la realidad adversa ni en las cosas que son o parecen malas en la vida.
Tome licor, no beba; fume, no fume; sea vegetariano, coma carne; sea ateo, crea en todo; no haga deporte, vaya al gimnasio y trote, en fin, haga todo o deje de hacerlo, pero no obligue ni moleste a otros con sus fastidiosas manías.
Odie la pobreza, enséñese a sí mismo y a los demás, a ser ricos de verdad. Desconfíe de quienes, valiéndose de aquellos que creen ser pobres, se exhiben como un general de causas miserables de dominio.
Basta ya de exaltar la pobreza como una virtud, ya que eso sólo sirve para que la gente no se dé cuenta de lo inmensamente rica que puede ser!
Aunque parezca raro, la marginalidad no siempre está asociada a no tener dinero, es simplemente un fenómeno detestable que se lleva mas en el cerebro que en el bolsillo.
Conozco colegas pobres que a punta de talento, optimismo y curiosidad por la vida, son más millonarios que la nieta de Aristóteles Onassis.
La buena vida está sobre todo llena de la energía que produce el amor por las cosas sencillas, pero hermosas.
Para ser millonario siendo pobre, sólo debemos pensar que dentro de nosotros vive un gigante capaz de hacer todo lo que nos proponemos. Si acaso no logra conseguirlo todo de un tiro, no importa, haga todos los días un pedacito de ese todo que usted quiere lograr.
Siéntase grande y poderoso ante cualquier circunstancia por más adversa que ésta sea y aunque suene como un consejo esotérico, no olvide que lo más difícil, qué era nacer, ya lo logró; lo demás es totalmente gratis, tanto como lo es ser inmensamente rico siendo muy pobre no teniendo dinero.
Es muy fácil ser millonario, por ejemplo, cuando vaya a comer, asúmalo con elegancia, sirva su plato (sin importar lo humilde que éste sea) con cariño y póngalo bonito sobre una mesa que tenga un mantelito bien limpiecito. Use cubiertos relucientes, coloque un delicioso vaso con colores excitantes y llénelos de frutas frescas y jugosas. Recoja de la calle o arranque de su matero una o dos flores y colóquelas en el centro de su mesa, comparta su comida, por más poquita que sea, con la persona que usted más ame, sonriendo y mirándola a los ojos, levante su vaso y diga: "Buen provecho", ría y coma pan tostado caliente, ya que el pan da la sensación de poseer más de lo que se tiene y tal vez así sea.
Si va a salir de casa, piense en lo afortunado que es al tener vecinos tan simpáticos, no importa que eso sea embuste, lo importante es que usted pueda sentir que ellos son simpáticos.
No vea el basurero, ni los huecos que están en la calle, fíjese más bien en la cantidad de hermosos y frondosos árboles que hay a su alrededor y en los felices niños que juegan junto a ellos.
No sea tacaño, amigo! Eso es muy feo, mientras más tacaño se es, más pobres y miserables vamos a ser, así que exagere regalando. Seguramente, aún haciéndolo, estará dando poco.
Enamórese aunque no le hagan caso, porque cuando la gente se enamora siempre se pone bonita y se comporta como si todo lo tuviera.
Toda desgracia es pasajera, no se entierre en la realidad adversa ni en las cosas que son o parecen malas en la vida.
Tome licor, no beba; fume, no fume; sea vegetariano, coma carne; sea ateo, crea en todo; no haga deporte, vaya al gimnasio y trote, en fin, haga todo o deje de hacerlo, pero no obligue ni moleste a otros con sus fastidiosas manías.
Odie la pobreza, enséñese a sí mismo y a los demás, a ser ricos de verdad. Desconfíe de quienes, valiéndose de aquellos que creen ser pobres, se exhiben como un general de causas miserables de dominio.
Basta ya de exaltar la pobreza como una virtud, ya que eso sólo sirve para que la gente no se dé cuenta de lo inmensamente rica que puede ser!
sábado, 6 de febrero de 2010
LAS PALABRAS
Las palabras dejan huella
... Tienen poder e
Influyen positiva o negativamente.
Las palabras curan o hieren, animan o
Desmotivan, reconcilian o enfrentan,
Iluminan o ensombrecen,
Dan vida o dan muerte.
Con pocas palabras podemos alegrar
A alguien y con pocas palabras podemos
Llevarlo al desaliento y desespero.
¡Ah, cuanta falta nos hacer tomar
Conciencia del tremendo poder
De las palabras!
Ellas moldean nuestra vida y la
De los demás. Por eso mismo,
Los griegos decían que la palabra era
Divina y los filósofos elogiaban el silencio.
Piensa en esto y cuida tus
Pensamientos,
Porque ellos se convierten
En palabras y cuida
Tus palabras porque ellas
Marcan tu destino.
Hay que comunicarse y cuando
El silencio es el mejor regalo para ti
Y los que amas, eres sabio si sabes
Cuando hablar y cuando callar.
Piensa muy bien antes de hablar,
cálmate cuanto estés enojado y resentido
y habla solo cuando estas en paz y
Que el viento nunca se las lleve.
Las palabras encierran una energía
Creadora transformante.
... Tienen poder e
Influyen positiva o negativamente.
Las palabras curan o hieren, animan o
Desmotivan, reconcilian o enfrentan,
Iluminan o ensombrecen,
Dan vida o dan muerte.
Con pocas palabras podemos alegrar
A alguien y con pocas palabras podemos
Llevarlo al desaliento y desespero.
¡Ah, cuanta falta nos hacer tomar
Conciencia del tremendo poder
De las palabras!
Ellas moldean nuestra vida y la
De los demás. Por eso mismo,
Los griegos decían que la palabra era
Divina y los filósofos elogiaban el silencio.
Piensa en esto y cuida tus
Pensamientos,
Porque ellos se convierten
En palabras y cuida
Tus palabras porque ellas
Marcan tu destino.
Hay que comunicarse y cuando
El silencio es el mejor regalo para ti
Y los que amas, eres sabio si sabes
Cuando hablar y cuando callar.
Piensa muy bien antes de hablar,
cálmate cuanto estés enojado y resentido
y habla solo cuando estas en paz y
Que el viento nunca se las lleve.
Las palabras encierran una energía
Creadora transformante.
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